Inclusion y Apoyo

Cada uno de nosotros es diferente, ricamente distinto y complejo, lo que no es malo, pero si puede dificultarnos en las relaciones interpersonales, sino sabemos manejar esas características particulares de manera adecuada, o si no tenemos la madurez para reconocer que en las diferencias se hallan las fortalezas de uno mismo y del grupo, como también se descubren las debilidades y se puede ayudar a limar las asperezas, lo que nos puede ayudar a realizar un trabajo más efectivo para Gloria de Dios, Quien nos creo a su Imagen y Semejanza con un propósito especial, con la oportunidad de ser transformados por su amor y de transformar a otros (as) a través nuestro.

La actitud que tengamos hacia nosotros mismos y hacia los demás, será vital para trabajar de una manera adecuada la temática de la inclusión, si la inclusión, podría parecer que se me olvida el tema de discapacidad, sin embargo mientras no comprendamos el verdadero significado de incluir y ser incluidos, difícilmente trabajaremos el tema de discapacidad.

¿Cuántas veces te sentiste fuera de lugar?, cierra los ojos y recuerda un episodio de niño (a), donde no formaste parte del juego de tus contemporáneos, quizás lloraste, o te fuiste a un rincón, ahora lleva tu mente a otro momento similar, pero ahora eres un adolescente, ¿Sera que no sientes mucho más que tristeza, algo como enojo,  frustración y rebeldía? ¿Qué sentirías si hoy tal y cual eres en este instante, eres excluido, si no toman en cuenta tu opinión, si te hacen a un lado, o te juzgan por el hecho de ser de un país, cultura o iglesia diferentes, por pensar de manera distinta o, peor aún, si te aíslan por tus rasgos, color de piel, o idioma? ¿Continuarías ahí donde estas, pelearías, intentarías que te acepten, o dejarías todo y te irías? ¿Pero qué sentiría tu corazón, como afectaría el rechazo a tu autoestima?

En lo personal muchas veces me sentí fuera de lugar, queriendo compartir algo pero deteniéndome por las barreras que sentía, al ser una persona que fácilmente rompe los moldes esperados.  También experimente el ser parte de un aula en el colegio, pero solo era parte, jamás fui incluida, lo que va formando raíces de amargura en el ser, detiene tu desarrollo, empaña la plenitud que el ser humano puede hallar en Cristo, te es difícil distinguir lo que es verdadero en ti y en los demás, mutila tus sueños, deteriora tu autoestima y al mismo tiempo interfiere en las relaciones con el entorno, resultado soledad profunda.

Mas Dios nos da nuevas oportunidades y así lo hizo en mi vida, cuando fui diagnosticada con Trastorno de Atención e Hiperactividad y pinceladas de autismo, fue entonces que inicie el tratamiento médico y pude comprender mi mente, actitud ante la vida, reacciones y forma de aprender sin juzgarme, sino buscando alternativas para salir adelante. Y Dios hizo el milagro a través de recursos médicos, de mi familia que me apoyaron en esos momentos difíciles, de un esposo que siguió a mi lado y me incluyo en su vida tal y cual era, tal y cual soy. Dios hizo el milagro y hace el milagro cuando mis amadas hijas comprenden que en muchas cosas no soy la mamá tradicional, lo que no quiere decir que no sea una madre buena, pues tuvieron el amor y la empatía para incluirme, pero el milagro mayor fue cuando Dios me dio la oportunidad de servirle a través del problema que casi termina con mi vida, me dio la oportunidad de ser utilizada a pesar de no ser perfecta, siendo simplemente Gabriela.

DIA es el resultado de la obra que Dios empieza en alguien que no siente que es digno de ser llamada hija suya, es el milagro de padres, madres y profesionales que dan su tiempo y recursos, para que el trabajo continúe. Es el milagro que se efectúa cuando cambia la actitud del corazón hacia uno y hacia quienes comparten con nosotros.

Es por eso que para trabajar el tema de inclusión, primeramente se debe derribar barreras propias, ajenas y aquellas que llevamos por la cultura intentando:

  • Reconocer nuestras virtudes y debilidades.

  • Reconocer las virtudes y debilidades de quienes nos rodean.

  • Respetar al que piensa o actúa diferente.

  • Sentir empatía por esa persona que no siempre buscarías como amigo (a).


La inclusión de la niñez y adolescencia con algún tipo de discapacidad parte de la inclusión de la diversidad, del cambio de paradigmas, del trabajo que realizamos por complementarnos y por rescatar los tesoros perdidos que se hallan en esas sonrisas transparentes.

Por eso podemos decir que la inclusión es un tema que se lo vive día a día, en la familia, en el trabajo, en la iglesia, los niños (as) la experimentan en el parque y en la escuela, en la rutina diaria, la inclusión viene envuelta de alegría y de lagrimas y lleva al individuo a convertirse en parte, en ser y tener parte de su educación y de su entorno, lo que se sintetiza en compromiso, involucramiento y verdadero sentido de identidad.

Sin embargo recordemos que aunque hayan buenas intenciones para la inclusión y para la participación de quienes tienen una discapacidad, o de aquellos que simplemente no entran en los moldes establecidos, todo será vano, si no se hacen esfuerzos en conjunto, para así asegurar la viabilidad de una participación auténtica y significativa para cada niño (a) y adolecente, especialmente para aquellos que enfrentan la vida con el reto de tener alguna discapacidad o deficiencia, pero que en ningún momento podemos minimizar el propósito que Dios tiene para sus vidas y para las nuestras a través de ellos (as), ya que somos nosotros los que a través de conocimiento, orientación, educación y teología saludable podremos mejorar sus oportunidades, despertar aquellos talentos dormidos y darle significado a los pasos que en su vida puedan emprender.

No olvidemos que la niñez que tiene alguna discapacidad tiene:

  • La misma necesidad de conocer a Dios.

  • Mayor necesidad económica y de cuidado.

  • La misma necesidad de crecer y desarrollarse.

  • El hambre por encontrarse y por ser encontrado.

  • El mismo anhelo de soñar y de que esos sueños mañana sean realidades.

  • La misma urgencia de ser escuchados.

  • El mismo amor que sus contemporáneos para sanar nuestros corazones.


La inclusión es el fruto de un sistema, organización, pensamiento, iglesia y comunidad donde el ser humano y su vida se convierten en los más importante y esencial de sus luchas y búsquedas, es entonces que podemos derivar barreras y ampliar nuestra visión, ampliando los conceptos aprendidos y arraigados. Pues: "Tenemos que comprender que la revolución se juega hoy no tanto en terreno de las ideas buenas o verdaderas opuestas en una lucha a vida o muerte a las ideas malas y falsas, sino en el terreno de la complejidad del modo de organización de las ideas". Edgar Morin, en La Méthode, vol. 4, Les Idées, p. 238

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