AUTISMO Y ENTORNO SOCIAL


Una vez detectados síntomas de TEA es importante valorar el inicio de una intervención temprana. Generalmente se combinan tratamientos como farmacológica, y terapia cognitivo- conductual y de habilidades sociales. La primera está especialmente orientada a reducir síntomas como la agresividad, ansiedad, hiperactividad, problemas de atención, irritabilidad o insomnio. Por otro lado, es esencial la intervención cognitivo-conductual y de habilidades sociales. Este tipo de trabajo trata de fomentar una mayor funcionalidad, independencia y adaptación a sus diferentes entornos (familia, escolar/social), y como último objetivo busca mejorar la calidad de vida de las personas con TEA y sus familias.






















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